Statements

«Cuba defendió al mundo. Ahora, el mundo debe levantarse por Cuba».

Declaración del Gabinete de la Internacional Progresista
El Gabinete de la Internacional Progresista está unido en su convicción de que la última escalada del bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba —una orden ejecutiva que autoriza la imposición de aranceles punitivos a cualquier país que se atreva a suministrar petróleo a la isla— es un acto cruel y criminal de guerra económica que no traerá más que hambre, privaciones y desesperación a tu pueblo.

No utilizaremos eufemismos. La «política» de la administración Trump es un asedio total: un mecanismo moderno de castigo colectivo diseñado para estrangular la vida misma cortando el suministro de combustible a hospitales, escuelas, agua, transporte y distribución de alimentos.

Cuba ya se enfrenta a una grave escasez de combustible, con apagones diarios y el colapso de los servicios esenciales bajo el peso de las sanciones y la disminución de las importaciones. Las reservas de petróleo que le quedan a Cuba podrían agotarse en cuestión de semanas, lo que pondría en peligro la vida de millones de personas que no han hecho nada para justificar esta escalada.

Esto es la culminación de una estrategia de larga data articulada en la legislación estadounidense —desde el amplio embargo codificado por la Ley Helms-Burton en la década de 1990 hasta las Regulaciones de Control de Activos Cubanos aplicadas por primera vez en la década de 1960— que buscaba abiertamente aplicar la «máxima presión» para forzar una transformación política en La Habana y derrotar a una vanguardia en la lucha contra la dominación hemisférica de Estados Unidos.

Ahora, con esta nueva Orden Ejecutiva, la lógica del asedio ha alcanzado su apoteosis: sancionar no solo a Cuba, sino a todas las naciones que se atreven a mostrar su solidaridad, formulando una demanda efectiva que los Estados soberanos elijan entre los intereses de su propio pueblo y los dictados de un imperio.

México, el último salvavidas petrolero significativo de Cuba, ya se ha visto sumido en la incertidumbre, advertido de que su apoyo continuado podría desencadenar aranceles sobre su economía. Al hacerlo, Trump ha revelado las llamadas «sanciones secundarias» como el arma principal del imperio contra la solidaridad internacional.

Trump ha sido claro: este asedio no es más que un trampolín hacia el cambio de régimen. Es el mismo plan estratégico que debilitó la soberanía de Venezuela, cortó sus líneas de suministro de petróleo y sumió a su pueblo en una crisis mientras el mundo permanecía letárgico.

No podemos repetir ese fracaso. La comunidad internacional fue demasiado lenta para impedir el bombardeo de Caracas; no debemos permanecer pasivos mientras se sientan las bases para una violencia similar contra el pueblo de Cuba.

Si Cuba logra sobrevivir como nación independiente, será gracias a la resistencia y vitalidad continuas de su proyecto revolucionario, y a la solidaridad de los movimientos y naciones de todo el mundo que desafían al imperio y se levantan para combatir esta injusticia.

Debemos organizar redes de apoyo comunitarias, coordinar la resistencia diplomática, exigir que los gobiernos se nieguen a aplicar aranceles secundarios y amplificar las voces cubanas contra este ataque al derecho internacional, la dignidad humana y los derechos humanos fundamentales.

Esos esfuerzos, tanto dentro como fuera de la Internacional Progresista, deben acelerarse, hoy mismo. La historia juzgará a quienes vieron este momento y se dieron la vuelta. Cuba apoyó a los pueblos oprimidos de todo el mundo, desde la derrota del apartheid en Sudáfrica hasta el envío de médicos a la primera línea de las epidemias, y ahora es nuestro momento de actuar con audacia, coraje moral y fuerza colectiva.

Apoya al pueblo cubano ahora; oponte a este asedio, a este ataque económico, a este desastre humanitario en curso; únete a la provisión de suministros esenciales para la isla, desde medicinas hasta alimentos y combustible para su pueblo; y defiende el derecho de todas las naciones a la autodeterminación y la dignidad humana, o sé cómplice de su destrucción.

Available in
EnglishSpanish
Date
02.02.2026
Source
Progressive InternationalOriginal article
Progressive
International
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